La Ley de la Asunción opera bajo la premisa de que el mundo exterior es un reflejo mecánico y tardío de la configuración interna de la conciencia. A diferencia de otros sistemas de pensamiento que sugieren la atracción de elementos externos, esta ley sostiene que el individuo no atrae lo que desea, sino que manifiesta aquello que es consciente de ser.
El Mecanismo de la Conciencia
Dentro de la doctrina de Goddard, la conciencia se entiende como una sustancia infinita que contiene todos los estados posibles de existencia. La Ley de la Asunción es el método técnico para seleccionar uno de esos estados y darle vida. El acto de asumir consiste en apropiarse subjetivamente de la realidad de un deseo, desplazando la atención desde la carencia actual hacia la plenitud del resultado final. Al realizar este movimiento interno, la conciencia cambia su frecuencia y, por correspondencia, la realidad física debe reorganizarse para reflejar ese cambio.
La Negación de los Sentidos
Un aspecto crítico de esta ley es la “negación de los sentidos”. Goddard enseña que el practicante debe ser capaz de caminar en una convicción que contradice totalmente lo que sus ojos físicos perciben. La evidencia sensorial se considera una sombra del pasado, mientras que la asunción interna es la realidad creativa presente. Si el individuo cede ante la evidencia de los sentidos, interrumpe el proceso de manifestación al reafirmar el estado de carencia. La Ley de la Asunción exige una lealtad absoluta a la verdad invisible.
El Puente de Incidentes
Una vez que una asunción es aceptada por la mente subconsciente como una verdad, se activa lo que se conoce como el “puente de incidentes”. Este es un encadenamiento de sucesos naturales, a menudo imprevistos, que conducen al cumplimiento del deseo. Es imperativo comprender que bajo la Ley de la Asunción, el individuo no debe interferir en los medios. La asunción del final contiene en sí misma los medios para su propia realización; cualquier intento de manipulación externa es un indicativo de que la asunción no ha sido plenamente aceptada.
Diferenciación con la Ley de Atracción
Aunque a menudo se confunden, existen distinciones doctrinales profundas. Mientras que muchas interpretaciones de la Ley de Atracción sugieren que el deseo está “fuera” y debe ser atraído, la Ley de la Asunción afirma que el deseo ya es una realidad existente en la imaginación y solo requiere ser asumido como tal. No hay nada que atraer, solo hay estados que ocupar conscientemente.