La inmovilidad corporal, según Neville Goddard, es el estado de quietud física deliberada que facilita la concentración interna y reduce la distracción sensorial. Su función es preparar la mente para prácticas imaginativas profundas, especialmente en el Sueño controlado (SATS), permitiendo que la Atención sostenida se mantenga estable y que la Disciplina mental opere sin interferencias externas.
Qué significa según Neville Goddard
Para Neville Goddard, la inmovilidad corporal no es un fin en sí mismo, sino una condición que favorece la receptividad interna. Cuando el cuerpo se aquieta, la atención deja de dirigirse hacia estímulos externos y se orienta de manera natural hacia la experiencia imaginada. Esta quietud crea un entorno mental propicio para que la imaginación actúe sin interrupciones.
Dentro de su marco filosófico, Neville sostiene que la conciencia es la causa de toda experiencia, y que la imaginación es el medio por el cual se establece esa causa. La inmovilidad corporal facilita este proceso al disminuir la actividad física y permitir que la mente se acerque al umbral del sueño, donde la resistencia consciente es menor. Por eso, este estado es especialmente útil en prácticas como el Sueño controlado (SATS), donde la mente subconsciente se vuelve más accesible.
En la enseñanza general de Neville, la inmovilidad corporal cumple un rol instrumental: no transforma por sí sola, pero crea las condiciones ideales para que la imaginación pueda operar con claridad. La quietud física actúa como un soporte para la Disciplina mental, ya que reduce la tendencia a reaccionar ante estímulos externos y facilita la continuidad de la escena imaginada.
Cómo se aplica este concepto
Aplicar la inmovilidad corporal implica adoptar una postura cómoda —sentado o recostado— y permitir que el cuerpo entre en un estado de relajación progresiva. No se busca forzar la quietud, sino dejar que el cuerpo se aquiete de manera natural. A medida que disminuye la tensión muscular, la mente se vuelve más receptiva y la Atención sostenida puede dirigirse con mayor facilidad hacia la escena interna.
En la práctica, la inmovilidad corporal se utiliza como preparación para un acto imaginado o para entrar en Sueño controlado (SATS). Una vez alcanzada la quietud, la persona introduce una escena breve que represente el deseo cumplido. La ausencia de movimiento físico ayuda a mantener la continuidad de la escena y reduce la interferencia de pensamientos dispersos. La quietud actúa como un ancla que sostiene la concentración.
En la vida cotidiana, este concepto puede aplicarse en momentos breves, no solo antes de dormir. Siempre que la persona necesite reenfocar su atención o reforzar una asunción interna, unos minutos de inmovilidad corporal pueden facilitar el retorno a la escena elegida. Con el tiempo, esta práctica fortalece la Disciplina mental, ya que entrena la capacidad de dirigir la atención sin depender de estímulos externos.