La conciencia es la única realidad

Dirección de la mente

La dirección de la mente, según Neville Goddard, es la orientación deliberada de los pensamientos hacia una idea, imagen o estado elegido. Su función es guiar la actividad interna de forma consciente, evitando que el Diálogo interno y las reacciones automáticas mantengan a la persona en un estado no deseado. Es un principio clave para producir un Cambio de estado estable y coherente.

Qué significa según Neville Goddard

Para Neville Goddard, dirigir la mente significa elegir de manera consciente el contenido al que se presta atención y sostenerlo con continuidad. La mente, por naturaleza, tiende a divagar y a reaccionar ante estímulos externos. Sin una orientación clara, vuelve a patrones antiguos que reproducen los mismos resultados. La dirección de la mente actúa como un mecanismo de selección: determina qué ideas se aceptan y cuáles se descartan.

Dentro de su marco filosófico, Neville sostiene que la conciencia crea realidades mediante impresiones internas. Por ello, la dirección de la mente es esencial: define qué impresión se convierte en causa. Si la mente se orienta hacia dudas, temores o interpretaciones contradictorias, esas impresiones se consolidan como estados. En cambio, cuando se orienta hacia la imagen del deseo cumplido, la mente adopta ese estado como su referencia principal. Esta orientación influye directamente en el Diálogo interno, que revela la posición interna real.

En la enseñanza general de Neville, la dirección de la mente es una expresión práctica del Dominio interno. No se trata de controlar cada pensamiento, sino de establecer una dirección general que guíe la actividad mental. La persona aprende a reconocer cuándo su mente se desvía hacia un estado no deseado y a redirigirla con suavidad hacia la condición elegida. Esta capacidad es fundamental para sostener cualquier Cambio de estado.

Cómo se aplica este concepto

Aplicar la dirección de la mente implica observar hacia dónde se orientan los pensamientos de manera habitual. Cuando la persona detecta que su Diálogo interno contradice el estado que desea asumir, simplemente redirige la atención hacia la idea o imagen que corresponde a ese estado. Este retorno no requiere tensión ni esfuerzo emocional; es un acto de claridad y decisión interna.

En la práctica cotidiana, la dirección de la mente se manifiesta en la forma en que se interpretan los eventos. Ante una situación desafiante, la persona puede reaccionar desde un estado antiguo o responder desde el estado elegido. La diferencia radica en la orientación interna. Mantener esta dirección requiere constancia, pero no rigidez. La mente puede desviarse, pero siempre puede volver a la imagen o idea que se ha decidido sostener.

La dirección de la mente también se aplica durante ejercicios imaginativos. Al realizar un acto imaginado, la persona mantiene la escena sin permitir que la mente se disperse hacia detalles irrelevantes. Esta orientación facilita que la escena se experimente con naturalidad y que se convierta en una impresión interna estable. Con el tiempo, la dirección de la mente fortalece el Dominio interno, ya que entrena la capacidad de elegir conscientemente la postura interna desde la cual se vive.

Relación con otros conceptos

  • Diálogo interno
  • Cambio de estado
  • Dominio interno
  • Atención
  • Estado

“Dar es la prueba de que eres consciente de tener.”

Este sitio se mantiene libre de publicidad y restricciones porque confiamos en la Ley de la Opulencia. Si este mensaje ha despertado en ti al hombre espiritual y deseas sembrar una semilla en este proyecto, tu contribución es bienvenida. Aquí no condicionamos el dar para recibir; damos porque ya hemos recibido.

Circular Abundancia