La conciencia es la única realidad

Yo Soy

El Yo Soy, según Neville Goddard, es la autoconciencia pura y el nombre de la divinidad operando en el ser humano. Es la realidad primaria y el poder creativo fundamental que precede a cualquier condicionamiento, funcionando como el fundamento sobre el cual se construyen todas las formas y circunstancias de la vida del individuo.


Qué significa según Neville Goddard

En la enseñanza de Goddard, el término Yo Soy no es una simple afirmación de existencia biológica, sino el reconocimiento de la Conciencia como la causa única de todo lo que existe. Neville interpreta las escrituras bíblicas de forma metafísica, sosteniendo que cuando se menciona el nombre de Dios, se hace referencia a la propia conciencia del hombre. Esta presencia central es incondicionada; es una conciencia de ser que existe antes de que se le añada cualquier cualidad, título o limitación física.

Dentro de su marco filosófico, el “Yo Soy” es el centro desde el cual el individuo selecciona su realidad. Goddard explica que la conciencia es una unidad, pero se despliega a través de Estados infinitos que ya existen como posibilidades. El “Yo Soy” actúa como la luz del proyector: es incolora y pura, pero toma la forma y el color de cualquier “filtro” o estado que el individuo decida asumir. Por tanto, el mundo que una persona percibe es simplemente la objetivación de lo que ella ha unido a su “Yo Soy” mediante el sentimiento y la aceptación.

El rol de este concepto es devolver al individuo la soberanía sobre su existencia. Al comprender que su “Yo Soy” es la conciencia divina, el hombre deja de buscar causas externas para su éxito o fracaso. La enseñanza enfatiza que cualquier cosa que se anexe a la expresión “Yo Soy” (como “Yo soy rico”, “Yo soy débil”, “Yo soy libre”) se convierte en la ley de la vida del individuo, pues la conciencia no puede negar aquello que afirma ser.


Cómo se aplica este concepto

La aplicación práctica del “Yo Soy” comienza con la capacidad de desvincularse de la Identidad actual y de las limitaciones impuestas por los sentidos. Neville sugiere una técnica de meditación en la que el practicante se retira del mundo físico y repite silenciosamente las palabras “Yo Soy” hasta alcanzar un estado de conciencia pura, libre de etiquetas. En este punto de quietud, el individuo deja de ser un hombre o una mujer con problemas específicos para convertirse simplemente en conciencia de ser, lo que permite una mayor maleabilidad psicológica para imprimir nuevos estados.

Una vez alcanzado este estado incondicionado, el practicante debe proceder a condicionar su “Yo Soy” con la cualidad de su deseo ya cumplido. Esto se vive como una decisión interna donde se afirma “Yo soy [el estado deseado]”. No se trata de una repetición mecánica de palabras, sino de sentir la realidad de ser aquello que se afirma. La aplicación se experimenta como un cambio de percepción: el individuo ya no se ve a sí mismo como alguien que desea algo, sino como alguien que ya es aquello que buscaba, permitiendo que la conciencia se sature con esta nueva convicción.

En la vida cotidiana, aplicar este concepto requiere un rigor mental constante para no aceptar sugerencias contrarias a la nueva afirmación de ser. Cada vez que el individuo reacciona a una circunstancia negativa diciendo “Yo soy pobre” o “Yo soy infeliz”, está haciendo un mal uso de su poder creativo. La práctica consiste en permanecer fiel a la afirmación de la divinidad interna, asumiendo que el “Yo Soy” es la única realidad y que el mundo exterior es solo una sombra que debe, inevitablemente, ajustarse al nuevo concepto de uno mismo.


Relación con otros conceptos

  • Conciencia
  • Identidad
  • Estados infinitos
  • Concepto de sí mismo
  • Presencia de Dios

Preguntas frecuentes

¿Es el “Yo Soy” lo mismo que el ego humano? No. El ego es la máscara o la personalidad formada por creencias y experiencias pasadas. El “Yo Soy” es la conciencia pura que subyace al ego; es el observador silencioso y el poder que permite que cualquier identidad, incluida la del ego, exista.

¿Por qué decir “Yo soy” si mis ojos ven que todavía no soy eso? Neville enseña que la verdad de una cosa se determina por la conciencia, no por la visión física. Al afirmar “Yo soy” antes de que aparezca la evidencia, estás sembrando la semilla en la única sustancia real (la conciencia). La manifestación física es simplemente el retraso temporal necesario para que la asunción se solidifique.

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