La conciencia es la única realidad

Causa interna

La causa interna, según Neville Goddard, es la actividad de la Conciencia que origina toda experiencia personal. Su función es establecer, mediante pensamientos, imágenes y asunciones, la raíz invisible de aquello que luego aparece como Efecto externo. En la enseñanza de Neville, comprender esta causa es esencial para ejercer una verdadera Creación consciente.

Qué significa según Neville Goddard

Para Neville Goddard, la causa interna es siempre mental e imaginativa. No reside en circunstancias, personas o condiciones externas, sino en la postura interna que la persona sostiene de manera persistente. Neville afirma que cada experiencia visible es el resultado de una impresión previa en la conciencia, y que esta impresión se forma a través de lo que la mente acepta como verdadero. Por ello, la causa interna es inseparable del estado de conciencia que se habita.

Dentro de su marco filosófico, la causa interna opera de forma continua, independientemente de que la persona sea consciente de ello o no. La imaginación, utilizada deliberadamente o de manera automática, genera las condiciones que luego se expresan en el mundo físico. Esta relación entre causa y efecto es fundamental: el mundo externo no es un origen, sino un reflejo. La Conciencia actúa como el único principio creativo, y lo que se asume internamente se convierte en la base de la experiencia.

En la enseñanza general de Neville, la causa interna es el punto de partida de toda transformación. No se busca modificar el Efecto externo, sino comprender que este es secundario. La verdadera práctica consiste en dirigir la atención hacia la causa, es decir, hacia la actividad imaginativa que sostiene un estado. Desde esta perspectiva, la Creación consciente es el acto de elegir deliberadamente la causa interna que se desea ver expresada.

Cómo se aplica este concepto

Aplicar el concepto de causa interna implica reconocer que cada reacción, pensamiento o imagen mental contribuye a la construcción de un estado. La persona observa su actividad interna y distingue si está alineada con la experiencia que desea vivir. Este reconocimiento no busca generar tensión, sino claridad respecto a qué se está aceptando como verdadero en la conciencia.

En la práctica, la causa interna se trabaja mediante la selección deliberada de una imagen o idea coherente con el resultado deseado. La persona asume internamente la condición que quiere experimentar, sin depender de señales externas. Esta asunción se sostiene con naturalidad, permitiendo que la mente se familiarice con el nuevo estado. A medida que la causa interna se consolida, el Efecto externo comienza a reflejarla de manera espontánea.

En la vida cotidiana, aplicar este concepto significa dejar de atribuir poder causal a las circunstancias. Cuando surge un desafío, la persona no intenta modificar directamente el entorno, sino que revisa su postura interna. La pregunta central es: “¿Qué estoy asumiendo ahora?”. Al ajustar la causa interna, se establece una nueva base desde la cual se interpreta y se vive la experiencia. Con el tiempo, esta práctica fortalece la comprensión de que la Conciencia es el origen de todo cambio.

Relación con otros conceptos

  • Conciencia
  • Creación consciente
  • Efecto externo
  • Estado
  • Asunción

“Dar es la prueba de que eres consciente de tener.”

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