La expectativa, según Neville Goddard, es la actitud mental de anticipación confiada que surge tras haber aceptado un deseo como un hecho cumplido en la conciencia. Su función es mantener la fidelidad al estado asumido, sirviendo como el puente psicológico que aguarda con naturalidad la visibilidad física de aquello que ya se posee subjetivamente.
Qué significa según Neville Goddard
Dentro del sistema metafísico de Neville Goddard, la expectativa no debe confundirse con el anhelo o la esperanza incierta. En su filosofía, esperar que algo suceda implica que todavía no es una realidad, lo cual refuerza el sentido de carencia. Por el contrario, la expectativa correcta es una forma de “espera preparada”, similar a la de alguien que aguarda la llegada de un envío que ya ha sido pagado y despachado. Es la consecuencia lógica de haber alcanzado una Convicción interna; si el individuo sabe que su imaginación es la causa única, la expectativa es simplemente la observación del intervalo necesario para que la forma se manifieste.
Para Goddard, la expectativa actúa como una orden silenciosa dirigida al subconsciente. El hombre siempre experimenta aquello que espera ver, no porque haya una voluntad externa que le conceda sus deseos, sino porque su mirada mental configura su experiencia. Si la expectativa de un individuo está alineada con el fracaso o la dificultad, su conciencia proyectará esas sombras. Por ello, en la enseñanza general de Neville, se enfatiza que el hombre debe purificar su expectativa de toda duda, comprendiendo que el mundo tridimensional no tiene otra opción más que confirmar el Estado que se sostiene con firmeza en el interior.
En el marco de la Ley de Asunción, este concepto define la estabilidad del practicante. Neville sostiene que la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, pero bajo una óptica donde “esperar” significa ver lo invisible como algo ya presente y real. La expectativa es, por tanto, el clímax de la fe: una quietud mental que no se altera ante el retraso aparente, puesto que descansa en el conocimiento de que la semilla plantada en la conciencia tiene su propio tiempo de gestación y no puede fallar en su cosecha.
Cómo se aplica este concepto
La aplicación práctica de la expectativa reside en el control de la respuesta interna ante los estímulos del entorno. Se vive como una vigilancia de la Reacción emocional cotidiana; el practicante observa si sus sentimientos automáticos son de sorpresa negativa o si, por el contrario, reflejan la seguridad de quien ya posee el resultado. Para aplicar este concepto de forma efectiva, el individuo debe aprender a caminar en el mundo físico con una mirada que ignora la carencia y anticipa, con absoluta normalidad, la evidencia de su deseo cumplido en cada esquina de su realidad.
En la práctica, la expectativa se experimenta mediante la preparación psicológica del entorno. Esto significa vivir mentalmente y, cuando sea posible, realizar acciones físicas que impliquen que el deseo es un hecho. Si un individuo espera a un invitado, prepara la mesa; de la misma manera, el estudiante de Neville prepara su mente para recibir su asunción. No se trata de un esfuerzo ansioso, sino de habitar el sentimiento de naturalidad que acompaña a la certeza. La expectativa se fortalece cuando el individuo, al enfrentarse a un desafío, se pregunta: “¿Cómo vería esta situación la persona que ya ha logrado mi meta?”, y actúa de acuerdo con esa visión anticipatoria.
Vivir bajo una expectativa deliberada también requiere el abandono del juicio basado en los sentidos. El practicante debe ser capaz de mantener su postura mental incluso cuando el mundo exterior parece mudo o contrario a su visión. Se aplica mediante el mantenimiento de una dieta mental donde solo se permite la entrada a pensamientos que confirmen el fin logrado. Al persistir en esta actitud de anticipación tranquila, el individuo descubre que su expectativa se convierte en una fuerza magnética que organiza las circunstancias, las personas y los eventos de manera que el Estado asumido se exteriorice inevitablemente, cerrando así el ciclo de la manifestación.
Relación con otros conceptos
- Convicción
- Estado
- Reacción emocional
- Ley de Asunción
- Persistencia