Cuando Neville Goddard decía que “la imaginación es Dios en acción”, no estaba usando una metáfora bonita ni una frase inspiradora para poner en un póster. Lo decía literalmente. Para él, la imaginación humana era la consciencia creadora, la misma fuerza que da forma a la realidad. Y aunque al principio esto puede sonar un poco abstracto, cuando empiezas a observar tu vida desde esta perspectiva, algo hace clic. De pronto entiendes que no estás reaccionando al mundo… sino creándolo desde dentro.
Palabras clave secundarias utilizadas: consciencia creadora, identidad divina, poder creativo, estado de ser, manifestación desde la identidad, imaginación consciente, deseo cumplido, autoimagen, metafísica práctica.
Qué significa que la imaginación sea “Dios en acción”
Para Neville, y esto es muy importante, Dios no era un ser externo, sino la consciencia misma, tu conciencia. Y la forma en que esa consciencia se mueve, crea y se expresa es a través de la imaginación. Cuando imaginas, no estás “fantaseando”: estás operando el poder creativo del universo desde tu identidad interna.
“Lo que imaginas con sentimiento se convierte en tu experiencia.”
Esto no es poesía; es una ley metafísica. Tu mundo externo es un reflejo directo de tu mundo interno. Lo que sostienes en tu imaginación —con emoción, con convicción, con continuidad— termina manifestándose. Maravilloso no?
Si quieres profundizar en este concepto, puedes revisar el significado profundo del Yo Soy en tu glosario: 👉 significado profundo del Yo Soy
La imaginación como el núcleo de tu identidad divina
Neville enseñaba que tu identidad divina no está en tu nombre, tu historia o tus circunstancias, sino en tu capacidad de imaginar. La imaginación es el “Yo Soy” en movimiento. Es el puente entre lo invisible y lo visible.
Cuando imaginas:
- Asumes un estado de ser.
- Te conviertes en la persona que ya tiene lo que desea.
- Cambias tu autoimagen.
- Reordenas tu mundo interno.
Y como consecuencia, tu realidad externa empieza a alinearse con ese nuevo estado.
Ideas clave
- La imaginación es el origen de toda manifestación.
- No imaginas para escapar: imaginas para crear.
- Tu mundo interno es más real que el externo.
- La identidad que asumes en imaginación determina tu experiencia.
Neville desarrolla esta idea profundamente en su libro Tu Fe es Tu Fortuna, donde explica cómo la consciencia es la única causa: 👉 enseñanzas desarrolladas en Tu Fe es Tu Fortuna.
La imaginación y la consciencia como única realidad
Si la imaginación es Dios en acción, entonces la realidad física es simplemente el resultado final de un proceso interno. Neville lo decía sin rodeos: “No hay nada fuera del hombre.”
Esto no significa que el mundo no exista, sino que no tiene poder independiente. La causa está siempre en la consciencia.
Cuando cambias tu imaginación, cambias tu mundo. Cuando cambias tu estado, cambias tus resultados. Cuando cambias tu autoimagen, cambias tu destino.
Neville explica este principio magistralmente en su conferencia sobre la consciencia como fundamento: 👉 conferencia donde Neville explica la consciencia como fundamento ( in Bing) (bing.com in Bing)
Cómo usar la imaginación de forma consciente
Aquí es donde la teoría se vuelve práctica. No se trata de “imaginar por imaginar”, sino de asumir un estado interno coherente con el deseo cumplido.
Pasos simples pero poderosos
- Define el estado deseado. No el “cómo”, sino el “qué”: amor, prosperidad, salud, libertad.
- Crea una escena corta. Algo que implique que tu deseo ya se cumplió.
- Imagina desde dentro de la escena. No la veas como una película; vívela como si estuvieras ahí.
- Siente la emoción del logro. El sentimiento es el puente entre lo invisible y lo visible.
- Repite suavemente antes de dormir. El estado de somnolencia es el terreno fértil de la manifestación.
Ejemplos prácticos de imaginación creativa
- Si deseas una relación armoniosa: Imagina una conversación cálida, una mano tomada, una risa compartida.
- Si deseas prosperidad: Imagina un mensaje de “depósito recibido”, una llamada con buenas noticias, una sensación de alivio.
- Si deseas salud: Imagina moverte con libertad, respirar con facilidad, sentir energía.
No necesitas escenas largas. Solo necesitas sentir que ya es real.
Errores comunes al usar la imaginación (y por qué no deberías desanimarte)
Es normal cometer errores al principio. De hecho, todos los cometemos. La imaginación consciente es un arte, no una competencia.
Aquí van algunos tropiezos comunes, pero no para que te critiques, sino para que te reconozcas en ellos y sigas adelante:
- Intentar controlar el “cómo”. Es muy humano querer saber cómo llegará lo que deseas, pero ese no es tu trabajo.
- Imaginar desde la carencia. A veces creemos que estamos imaginando el deseo cumplido, pero en realidad estamos reforzando que “aún no lo tengo”. Le pasa a todos.
- Cambiar de escena constantemente. No es grave, solo significa que estás afinando tu enfoque.
- Desanimarte por la apariencia externa. Esto es completamente normal. La realidad física tiene inercia, pero termina alineándose.
- Forzarte a sentir algo que no sientes. La suavidad funciona mejor que la presión.
Lo importante es recordar que no necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas persistir suavemente en el estado deseado.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿La imaginación realmente crea la realidad?
Según Neville, sí. La realidad externa es un reflejo del estado interno.
¿Qué pasa si no puedo visualizar bien?
No importa. Lo esencial es el sentimiento, no la nitidez de la imagen.
¿Cuánto tiempo debo imaginar?
Lo suficiente para sentir que la escena es real, aunque sea por unos segundos.
¿Y si me distraigo?
Es normal. Vuelve suavemente a la escena sin juzgarte.
Conclusión
La imaginación es mucho más que un recurso mental: es el poder creativo que da forma a tu vida. Cuando la usas conscientemente, te alineas con tu identidad divina y comienzas a vivir desde el estado de ser que realmente deseas. No necesitas esfuerzo, ni lucha, ni perfección. Solo necesitas asumir suavemente la identidad que corresponde a tu deseo cumplido.
Tu mundo cambiará cuando tú cambies por dentro. Y ese cambio comienza en tu imaginación.
